Si conoces bien a tu enemigo piojo, lo eliminarás con éxito

Si conoces bien a tu enemigo piojo, lo eliminarás con éxito

En la batalla contra los piojos nosotros tenemos que pertenecer al bando ganador, al que se alce con la victoria y consiga conquistar de nuevo el territorio arrebatado. Nos hemos puesto un poco bélicas, es verdad, pero hay ocasiones en que eliminar a los piojos se convierte en una auténtica lucha para los padres y un verdadero sufrimiento para los niños o los adultos contagiados. Por eso nosotras creemos que es de vital importancia conocer a quién nos enfrentamos para poder deshacernos de él, saber cuál es su aspecto, cómo actúa, cuáles son sus puntos débiles… en definitiva, conocer bien a nuestro enemigo para usar las mejores tácticas con la estrategia más efectiva.

Y este es el enemigo al que debemos derrotar: el piojo humano, pediculus humanus capitis si nos ponemos en plan científico.

El piojo es un insecto que no mide más de 3 milímetros y sus huevos (liendres) son mucho más pequeñas, entre 0,3 y 0,8 milímetros. Un piojo adulto tiene una forma ovoidea, su cuerpo tiene una tonalidad entre amarillo y marrón, un color que variará dependiendo de la cantidad de sangre que tenga en su organismo.

Contrariamente a lo que se suele creer, no vuelan porque no tienen alas y tampoco saltan. El hecho de que se contagien de cabeza en cabeza es debido a que se mueven con gran rapidez en el pelo seco. Indudablemente no son un coche de Fórmula 1, pero se desplazan a una velocidad de 6 a 30 centímetros por minuto, suficiente para pasar de una cabeza a otra y conquistar nuevas tierras.

Se alimentan de sangre y sus picotazos para extraerla del cuero cabelludo son los que producen los picores en el huésped y nos ponen en alerta a los padres cuando el niño se queja o vemos que se rasca la cabeza de forma continuada. En ocasiones, los picores no se notan hasta que no han pasado unas 3 o 4 semanas del contagio, por eso en None On Top recomendamos revisar periódicamente la cabeza de los niños para poder iniciar la batalla antes de que el enemigo se haya hecho con todo un ejército.

Estos pequeños seres no pueden vivir más de 48 horas fuera de la cabeza conquistada, pero pueden sobrevivir bajo el agua durante algunos minutos, por eso resisten al lavado del pelo y son inmunes a un refrescante chapuzón en la piscina.

En el artículo anterior hemos hablado de la rápida reproducción de los piojos, de cómo en menos de un mes es posible que haya alrededor de 70 individuos paseándose por una cabeza infestada. La estrategia está clara y en None On Top no nos cansamos de repertirla: la prevención es clave.

Para nosotras, reconocer un piojo es el trabajo diario en None On Top, aunque nos ayudamos de lupas de aumento para que no se nos escape ninguno y poder terminar un tratamiento con éxito, habiendo derrotado al enemigo.