Aunque sea invierno, los piojos estarán tan a gusto en nuestra cabeza.

Aunque sea invierno, los piojos estarán tan a gusto en nuestra cabeza.

Hay gente que piensa que los piojos desaparecen durante los meses de invierno, que tanto frío para ellos no es bueno, pero nada más lejos de la realidad. El calendario es una cosa de humanos y estos parásitos solo entienden de estar bien alimentados y tener un hogar en el que reproducirse.

Por mucho frío que haga, nuestro cuerpo regula muy bien su temperatura corporal y nuestra cabeza permanece caliente a pesar de que esté nevando o haya varios grados bajo cero. Así que los piojos han escogido perfectamente el lugar en el que vivir.

La nuca o la zona de detrás de las orejas serán unos de sus rincones preferidos ya que para desarrollarse necesitan estar entre 22 y 36 grados. Y por increíble que te pueda parecer tu cabeza conservará una buena temperatura aunque tus manos y tu nariz estén realmente congeladas.

Otra cosa bien distinta será la supervivencia de los piojos fuera de nuestra cabeza… no podrán vivir más de 48 horas lejos de su alimento, tanto en invierno como en verano. La sangre de la que se alimentan a través de nuestro cuero cabelludo es su sustento y no tienen reservas suficientes para irse de paseo.

Así que recuerda no bajar la guardia tampoco en estos meses de invierno. Además, no debemos olvidar que el contagio se produce por contacto con una cabeza infestada y que durante el curso escolar los casos de pediculosis son muy elevados.

Si no sabes cómo revisar la cabeza de tu hijo, no dejes de consultar este artículo y hacerte con una buena lendrera para facilitar tu trabajo.

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