No siempre tener piojos va acompañado del hecho de rascarse

No siempre tener piojos va acompañado del hecho de rascarse.

Es cierto que el picor y tener piojos habitualmente va unido, de hecho suele ser lo más normal. Que se produzca un contagio de estos insectos y que el picor aparezca casi de forma simultánea. Sin embargo, también puede suceder que no veamos rascarse a nuestro hijo y que descubramos que tiene piojos, y no uno aislado

Antes de nada deberíamos recordar por qué se produce el picor en nuestra cabeza cuando padecemos pediculosis. Es bien sencillo. Los piojos son insectos parásitos y esto quiere decir que se alimentan de la sangre del huésped en el que viven. Y su forma de alimentarse es mordiendo el cuero cabelludo para “sorber” nuestra sangre, un pequeño Drácula.

Esos mordiscos reiterados en nuestra cabeza son los que producen el conocido picor que se asocia tanto a tener piojos. Nos pica la cabeza porque la saliva de estos parásitos genera una reacción alérgica en nuestro organismo que se defiende de un ser extraño. Un contagio por piojos comenzará con uno o dos individuos que comerán varias veces al día y que también se reproducirán muy rápido, haciendo que en pocos días haya más piojos hambrientos en nuestra cabeza y el picor irá en aumento porque esos mordiscos serán también más frecuentes.

Pero volvamos al principio. Con este razonamiento parece que el hecho de tener piojos y picor no puede ir más que unido, pero no es así. Si has descubierto que tu hijo se ha contagiado de piojos y no se ha rascado ni una sola vez puede ser porque aún su organismo no haya reaccionado contra la saliva produciéndole picor. El picor puede aparecer mucho después de que se haya producido una infestación, ¡incluso 6 semanas!

Así que confiarse pensando que tu hijo no tiene piojos porque no se rasca… puede ser un gran error que te lleve a descubrir que no es así cuando tenga ya una gran familia numerosa viviendo, y alimentándose, en su cabeza. Por este motivo siempre remarcamos lo importante que es la prevención, la revisión periódica de la cabeza de tus hijos para comprobar que efectivamente no se rasca porque no tiene motivos para hacerlo.

Una buena lendrera, paciencia y hábito seguro que te salvarán de una sorpresa desagradable. Y si te confiaste y no te ves capaz de acabar con esos piojos por ti mismo, pídenos cita que en None On Top lidiamos a menudo con estos parásitos.