El pánico se apodera de nosotros simplemente con oír el nombre de los piojos

El pánico se apodera de nosotros simplemente con oír el nombre de los piojos

Los piojos nos desagradan tanto, tantísimo, que simplemente con oír su nombre se desencadena una reacción en nuestro cuerpo y nuestra mente y nos pica todo. Si lo que sucede es que vemos rascarse a nuestro hijo, el temor se incrementa. Y si hemos visto un piojo corriendo por su bonito pelo entonces ya nos bloqueamos de manera inmediata.

Pero resulta cuanto menos curioso que sin haber visto ni uno de estos desagradables parásitos en nuestra familia, sin haber observado signos de que estén viviendo en la cabeza de nuestro hijo, sino solo con que alguien los mencione la reacción habitual suele ser de casi pánico.

Entendemos que a nadie le apetece lidiar con estos insectos, que tienen una fama realmente horrible, que causan molestias y son complicados de eliminar si no rompemos el círculo de contagio y lo contamos a nuestros allegados y amigos… pero los piojos son realmente pequeños, no miden más de 3 milímetros y, lo más importante, no producen enfermedades.

Pero un bicho tan pequeño es capaz de generar en nosotros unas reacciones desmedidas de temor en las que nos pica no solo la cabeza, sino todo el cuerpo. Nos pasamos la lendrera y no vemos ningún piojo ni liendre, pero aún así estamos seguros de sentir cómo algo nos corretea por el pelo y esa sensación se convierte en tan real que creemos haber usado mal la lendrera o que los piojos que habitan en nuestro pelo han aprendido a burlarse de nosotros y de nuestro peine mágico.

Y no, en la mayoría de ocasiones se trata de una sensación simplemente. Si hemos vivido en ocasiones anteriores pediculosis en nuestra familia y nos ha resultado engorroso de eliminar, repetir el capítulo nos genera malestar y ¡hasta picor! Y si se trata de nuestra primera experiencia con estos parásitos, pues todos los mitos se apoderan de nuestra mente y, sí, nos pica todo.

No creas que no, nosotras también vivimos esta sensación en primera persona hace unos cuantos años y nos ponemos muy fácil en tu piel. Hoy en día ya sabemos a quién tenemos entre manos y cómo combatirlo, quizá la clave para controlar ese pánico que nos invadía al principio.