Aunque no es muy habitual el contagio de bebés, también pueden sufrir pediculosis.

Aunque no es muy habitual el contagio de bebés, también pueden sufrir pediculosis.

Pues sí. ¿Por qué no? Tiene el pelo y la sangre del cuero cabelludo que necesitan estos parásitos. No hay ninguna otra condición indispensable. Bueno sí, estar en contacto con otra cabeza infestada para que se produzca el contagio. Y esto tampoco es complicado, puede suceder en su propia familia, con algún amigo, en la guardería…

Es cierto que los casos de bebés con pediculosis no son lo más habitual, quizá el poco pelo que tiene, que solemos extremar con ellos todas las precauciones o que dedicamos mucho más tiempo a observarlos haga que los contagios no sean tan masivos como a otras edades. Pero no por ello debemos bajar la guardia, sobre todo si en la familia ha habido alguien contagiado, el bebé también debe ser examinado por si algún piojo indeseable ha decidido conquistar su pequeña cabeza.

En el caso de un niño tan pequeño se desaconseja aún más el uso de tratamientos químicos, así que con la lendrera tendrás siempre a tu aliado perfecto para deshacerte de ellos. Seguro que si es un bebé muy pelón puedes ver a simple vista si hay algún parásito o liendre entre su pelo.

Recuerda que no hay edad para tener piojos, ¡ni por muchos años que se tengan ni por pocos!