Confiamos en que los piojos no te hayan visitado este verano y hayas podido disfrutar a tope de tu tiempo libre.

Confiamos en que los piojos no te hayan visitado este verano y hayas podido disfrutar a tope de tu tiempo libre.

La gran pregunta y la gran respuesta. Sí, pensé que sí, casi, no ha habido suerte… la respuesta es tan variable como lo son los planes de vacaciones y las posibilidades de contagio.

Si eres de los afortunados que al menos durante las vacaciones has conseguido mantener lejos de tu familia a estos parásitos, intuimos que habrás disfrutado mucho más del verano. Posiblemente habrás seguido tu costumbre de pasar la lendrera a menudo y tomar una serie de precauciones básicas que a lo largo del año te han demostrado que funcionan. Enhorabuena, has seguido manteniendo tus rutinas anti contagio y estos meses has visto la cabeza de tus seres queridos libres de parásitos.

Si por el contrario lo que pensabas que iba viento en popa, se torció en la última etapa de las vacaciones y descubriste a tu pesar que había piojos y liendres en la cabeza de tu hijo… no es nada extraño. Los piojos se contagian en cualquier época del año siempre que haya contacto con una cabeza infestada. Si el resto del año sucede, en verano existen las mismas papeletas.

Y si por tu parte empezaste el verano con un contagio y te ha costado deshacerte de ellos aunque has hecho tratamiento, pasado la lendrera y demás, posiblemente tu hijo se ha relacionado con alguien que no estaba haciendo las cosas como tú y todas tus precauciones y tratamientos se han quedado en nada porque el resto no los estaba llevando a cabo.

Por lo que ves, muchas veces no depende solo de uno mismo que no se produzca una pediculosis… si habitualmente tú avisas a los que te rodean de que ha habido un contagio de piojos estarás ayudándote a ti mismo para no volver a sufrirlo mientras el resto tomen sus propias medidas si se han contagiado. ¡No contarlo no es la solución!

Y a ti, ¿cómo se te ha dado este verano con los piojos?